mens sana in corpore sano
September 24, 2008
son algo más de las dos de la mañana. hace algo más de una hora que llegué a casa después de haber estado corriendo un buen rato por el paseo marítimo y aunque cansado, he de decir que me siento muy bien.
hacía meses que no corría y, aunque nunca he logrado convertir lo de salir a correr por la noche en un hábito, he de confesar que lo echaba de menos… y es que cuando salgo a correr, siempre, independientemente de mi estado de ánimo o mis circunstancias, ocurren dos cosas: la primera, que consigo desconectar durante un rato: estoy yo, la música que escucho y una única preocupación (seguir moviendo mis 85 kilos mientras me aguanto las ganas de parar y tumbarme en la arena a descansar). y la segunda, que a pesar de los dolores y a pesar de estar empapado en sudor de los pies a la cabeza, al terminar siempre acabo encontrándome mejor de lo que estaba antes de empezar a correr (y ni os cuento una vez que vuelves a casa y te das una ducha).
vale, iré al grano.
este post aparentemente chorra viene a cuento de que hoy me he levantado un poco ofuscado y al final he decidido volver escribir en mi diario (sí, aparte de este blog tengo un diario privado que mantengo desde 1996) en un intento por aclarar un poco mis ideas, sobre todo en lo referente a cuál debería ser mi próxima prioridad teniendo en cuenta mis circunstancias actuales, y la conclusión ha sido que ciertas cosas me están costando más trabajo de la cuenta debido a que mi estado físico no es el adecuado y que eso está creando factores limitantes que complican todo lo demás.
por ello, lo primero que tengo que hacer es volver a ponerme en unas condiciones físicas óptimas, dedicando el tiempo y la atención necesaria cada día a dicha cuestión y dejando, claro, cierto margen de tiempo para que los resultados puedan notarse.
mi plan concreto para lograr la mejora física que necesito va a consistir en crearme hábitos (como esto de salir a correr por la noche o encontrar un hueco para ir diariamente a ese gimnasio que pago pero por donde me dejo ver ya bien poco) y también en erradicar las malas costumbres o vicios que he ido adquiriendo con el paso de los años (como no dedicar apenas tiempo a prepararme comida en condiciones o volver a las mil cuando salgo de marcha).
dicen que hace falta hacer algo 30 días seguidos para convertirlo en un hábito, así que dentro de un mes os contaré cómo me ha ido. hasta entonces y por si alguien se anima, me podréis encontrar a partir de las doce corriendo por el paseo marítimo de al lado de mi casa.


